lunes, 11 de septiembre de 2017

La amenaza, enemiga del cambio

Cambiar, cambiar, cambiar. Es un mantra que repetimos una y otra vez todas las organizaciones. Todas las organizaciones estamos sujetas al cambio. Si no cambiamos, si no nos adaptamos, es fácil que nos acaben pasando por encima y nuestros productos, servicios, sistemas organizativos etc, puedan acabar siendo obsoletos, pese a que en algún momento pudieses haber liderado mercados.

La pregunta es ¿cómo generamos el cambio?, ¿en qué contexto llevamos a cabo el cambio?, ¿cuál es el momento en que debemos iniciar el cambio?.  Estas preguntas pueden ser objeto de varias respuestas aunque, lógicamente, unas son acertadas y otras no. En muchos casos, en demasiados me atrevería a afirmar, el movimiento del cambio se inicia tarde, cuando ya no hay capacidad de reacción.

Son situaciones críticas a las que nos enfrentamos como el náufrago al salvavidas en mitad del océano, como la última esperanza. En otras ocasiones, afrontamos situaciones de cambio bajo amenazas de situaciones desagradables o resultados porco favorecedores como no seamos capaces de propiciar dicho cambio y dar la vuelta a la situación. Aunque parezca que la amenaza genera adrenalina y nos lleva a dar lo mejor de nosotros mismos, los expertos en el comportamiento humano y el funcionamiento del cerebro afirman que la amenaza es siempre enemiga del cambio.

El biólogo Estanislao Brachcart explicaba estos  comportamientos en el marco del Forum de Wobi.

No hay comentarios: