Según la Amsterdam School of Creative Leadership, se compone de cinco claves:
Mentalidad exploratoria. Curiosidad, criterio, capacidad de buscar inspiración en diferentes fuentes y habilidad de transformar la incertidumbre en un activo empresarial.
Pasión y objetivos. Un líder creativo sabe lo que quiere conseguir y por qué, se conoce a sí mismo, sus virtudes y defectos, y ejerce el liderazgo de forma natural.
Dirección de equipos. Debe saber cómo construir equipos multidisciplinares y darles poder para innovar. Más que un jefe debe ser un guía.
Orientación a resultados. La creatividad no sirve de nada sin resultados. Para lograrlos, un líder creativo debe ser capaz de convencer a la organización de la importancia del cambio.
Visión. No tener miedo a ser pionero, a arriesgar, a proponer soluciones disruptivas y a pelear por conseguir un futuro mejor.


